domingo, 30 de noviembre de 2008

Los asuntos críticos están lejos de encontrar solución


Desde el 29 de noviembre de 1947 hasta la propuesta saudita

Autor: Lic. Samuel Leillen

La Guerra de 1948 dejó dos problemas críticos: el de los refugiados palestinos y su retorno al Estado de Israel y la definición ciudadana de los árabes del Estado de Israel. Ambos temas, hacen al carácter judío del Estado de Israel.

Hasta la Primera Guerra Mundial, Palestina era parte del Imperio Otomano y en 1917 el Reino Unido inició su Gobierno de la zona. Ese año se redactó la Declaración Balfour: ``El Gobierno de su Majestad reconoce la aspiración del establecimiento en Palestina de un hogar nacional para los judíos''.
En 1922, la Liga de las Naciones otorgó al Reino Unido el mandato sobre Palestina, que incorporó la Declaración Balfour. El 29/11/47 la Asamblea General adoptó la Resolución 181 que incluía cuatro partes: futura constitución y Gobierno de Palestina, fronteras; ciudad de Jerusalén y capitulaciones.
La Resolución aprobó la creación de dos Estados, uno árabe y otro judío, con Jerusalén bajo un régimen internacional administrado por las Naciones Unidas. El 14/5/48 es proclamado el Estado Judío y al mismo tiempo estalló la guerra.

La identidad palestina
Al finalizar el conflicto en 1949, la Franja de Gaza quedó bajo administración de Egipto y la zona de Judea y Samaria fue anexada al Reino de Jordania. Desaparece la temática del Estado árabe en Palestina anunciado por las Naciones Unidas. Al occidente del río Jordán se desarrolla un proceso de ``jordanización'', un intento de convertir a los habitantes del lugar en ciudadanos jordanos en el sentido más amplio y completo del concepto.
Ese esfuerzo, impulsado durante 19 años por las autoridades jordanas, se interrumpió con los resultados de la Guerra de 1967, punto crucial para la definición de la identidad palestina, pues después de ella Jordania perdió la Franja Occidental que quedó en manos de Israel, iniciándose una etapa de ``palestinización'' de la identidad de los habitantes de Judea, Samaria y Gaza.
A partir de 1967, los árabes de Israel y los de los territorios ocupados vivieron en un mismo espacio político consolidándose como pueblo definido y físicamente unificado, formulando la aspiración de un Estado propio.
Hasta 1964 la Carta de la Organización por la Liberación Palestina (OLP) declaraba que el objetivo era la destrucción de Israel, dado que el movimiento de liberación nacional judío es artificial, producto de las ambiciones colonialistas occidentales, carente de legitimidad histórica y política, y en su lugar debe haber un solo país, en el cual la demografía determine la democracia.
La lucha se conducía desde el exterior. En los años '60 hacían en la OLP analogía entre la lucha palestina y la lucha en Argelia: conflicto armado en contra de una potencia colonialista, y la transformación del país, después de la liberación, en un Estado islámico. Pero en la década de los '80, la OLP se convirtió en un movimiento laico y los judíos no reaccionaron en Palestina como los europeos en Argelia. Resistieron valientemente, tenían respaldo internacional y se basaban en una gran fuerza militar. El entender que no es este un conflicto entre ``colonizado'' contra ``colonizador'' llevó a reconocer que sólo un arreglo territorial podría conducir a alguna solución.
Al ser expulsados de Jordania en el ``septiembre negro'' de 1970 y del Líbano como consecuencia de la Guerra de 1982, se inicia un nuevo proceso en el cual el centro de acción palestino pasa a operar directamente desde los territorios ocupados por Israel, perdiendo fuerza los grupos combatientes residentes en el exterior. En 1987 estalla la primera intifada (del árabe: ``agitación; levantamiento'') que expresa la conformación, y en cierta manera el reconocimiento por parte de Israel de un Movimiento de Liberación ubicado dentro de Palestina y que no actúa según instrucciones recibidas del extranjero. Iaser Arafat dirige su actividad desde Ramala.

La idea del Estado binacional
Después de tantos años de violencia, la solución favorita tanto a nivel internacional como en la opinión pública de ambas partes, es poner en práctica la Resolución 181 y establecer un Estado árabe soberano e independiente junto al Estado de Israel: ``dos Estados para dos Pueblos''.
Pero en determinados momentos se planteó la solución de un sólo Estado binacional, idea que va tomando cuerpo nuevamente en círculos intelectuales palestinos importantes, incluso en Israel.
El final del apartheid en Sudáfrica en 1994 se había convertido en ejemplo ante los ojos de ciertos grupos palestinos como alternativa a la propuesta de dos Estados.
Se comenzó a presentar a Israel como país de discriminación y al sionismo como movimiento racista: ``El colonialismo judío sionista está comprometido con la idea de superioridad del hombre blanco de Europa con vestimenta judía. El sionismo se basa en racismo que se manifiesta en los textos escolares, en la forma como se describe a los árabes en los medios de comunicación, en las expresiones de los líderes políticos''.
La comparación con Sudáfrica apasionó a intelectuales internacionales y palestinos. Ibn Said, personalidad palestina cuyo prestigio se puede comparar con el de Arafat mismo, escribió ``The One State Solution'', donde propone la idea de un sólo país conformado por cantones, sin identificación nacional, donde podrían reubicarse los refugiados. Ibn Said no presentó su solución como una utopía, sino como camino inevitable.

Las pretensiones de los refugiados
Los Acuerdos de Oslo llevaron a los palestinos a suponer que el proceso llevaría a los israelíes a aceptar el retorno de gran parte de los refugiados a sus hogares dentro del Estado de Israel.
¿Cómo desarrollaron esta ilusión? Posiblemente expresiones de algunos sectores israelíes en este sentido los llevaron a considerar que sería factible quebrar la oposición israelí al retorno palestino. Un estudioso palestino indicó que el 78% de los judíos residen sobre el 14% del territorio, por lo cual el retorno de cinco millones de árabes es factible.
Al llegar a Camp David, se enfrentaron con la realidad que se habían equivocado.
Ehud Barak estaba dispuesto a una renuncia territorial a cambio de una renuncia total del tema del retorno y la responsabilidad de haber creado el problema de los refugiados. En esas circunstancias, Arafat no tuvo ni la intención ni el coraje de esquivar las aspiraciones originadas en el año 1948.

La propuesta saudita
En marzo del 2007, la cumbre árabe de Riad elevó a Israel una propuesta de paz y normalización de las relaciones diplomáticas, a cambio del retroceso israelí a las líneas del '67 y ``solución justa y acordada del tema de los refugiados según la Resolución 194 de la ONU'', con un apéndice: ``rechazando todo otro tipo de propuesta que dé solución a los refugiados''.
Difícil que Israel esté en condiciones de aceptar esta formulación, habiendo consenso en la opinión pública israelí que el tema de los refugiados debe ser resuelto por el nuevo Estado palestino a establecerse y por los países árabes, para proteger la estabilidad de Israel como Estado judío.
La elite intelectual de los árabes ciudadanos de Israel insiste nuevamente en un solo Estado en Palestina, laico, sin definición étnica, ``de todos sus ciudadanos'', en el cual quedaría anulada la Ley del Retorno israelí que asegura ciudadanía a los judíos, pero en la cual entrarían en vigor las posibilidades de retorno de los refugiados a sus poblados de origen.
Esto es, en lenguaje elegante, la negación de la existencia de un Estado judío.

Mensaje musulmán al lector israelí

El jueves pasado apareció en la prensa israelí un aviso publicitario a página entera, sometido por el Departamento de Negociación de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP, Ashaf en hebreo) con el texto hebreo de la Declaración de Beirut 2002/3, bajo el título de ``Iniciativa de Paz Arabe''.
El aviso contiene las banderas israelí y palestina y lleva el subtítulo ``57 Estados árabes y musulmanes establecerán lazos diplomáticos y relaciones normales con Israel a cambio de un tratado de paz completo y terminación de la ocupación''. Firman el documento, junto con la OLP, el Consejo de la Liga de los Estados Arabes y la Organización de la Conferencia Islámica. Las banderas de los países firmantes adornan las márgenes del texto publicado.
Se trata sin duda alguna de un hecho inusitado en la larga historia del conflicto entre el Movimiento Sionista y el Estado de Israel, por un lado, y, por el otro, lo que se llama, en términos latos, el ``mundo arabe''.
No es que la Declaración de Beirut, también conocida como la ``Iniciativa Saudita'', sea algo nuevo, ni que no haya habido hasta el presente toda suerte de tratativas parecidas al documento. La novedad está en el llamamiento directo, en hebreo, a través de la prensa israelí, a la opinión pública de este país, suscrito por las dos constelaciones más representativas del Islam y de los Estados árabes.
Después de esta publicación los árabes podrán preguntar, polémicamente, qué sentido tiene sostener hoy que no están dispuestos a reconocer la existencia de Israel como Estado, tal como éste se define.
Por supuesto, no se puede descartar del todo el argumento de los que insisten en que los árabes todos de ninguna manera harán la paz con el Estado sionista y que esta publicación es pura propaganda y no trasunta un estado de ánimo o una disposición verdadera a convivir con Israel.
Pero la obstinación en negar seriedad al llamamiento de la Liga de los Estados Arabes y de la Conferencia Islámica hace recordar, en cierta forma, la advertencia contra el arribo del presidente Anuar Sadat al Aeropuerto Ben Gurión por temor a que del avión presidencial egipcio emerja una pandilla de terroristas armados que intenten liquidar de un solo golpe a toda la plana mayor israelí.
Es verdad que quienes sufren de paranoia a veces tienen razón, y son objeto de persecución. Pero en estos tiempos duros no está de más una cierta dosis de sentido común. Bien hace la actual conducción política de Israel en no desechar frontalmente la propuesta saudita.
El presidente Shimon Peres reflejó ese comportamiento en uno de sus discursos en Londres, cuando dijo que valora la Iniciativa de Arabia Saudita y que hay que estudiarla.
Es un hecho que no son pocos los israelíes para quienes algunos de los puntos de la propuesta son totalmente inaceptables, así como no son pocos los árabes para quienes, como lo declaró un vocero de la Jihad Islámica, ``la Iniciativa Saudita es `peor' que la Declaración Balfour''.
Si bien, como se indicó, la propuesta árabe no es nueva, su inserción masiva en la prensa israelí, en hebreo, en estos momentos, está indudablemente vinculada a las próximas elecciones israelíes.
Los árabes quieren influir sobre los israelíes y, obviamente, inducirlos a votar por los que adoptan una línea más aceptable para ellos. Esto es legítimo, aunque es difícil pensar que tal influencia sea de peso.
La opinión pública israelí estí polarizada, y los árabes lo saben tan bien como todo el mundo. Pero de todos modos es menester interpretar esta ofensiva publicitaria tomando de ella lo que parece positivo y constructivo.
El mero hecho de que el mundo árabe y musulmán organizado proclama su deseo de establecer lazos normales con Israel, seis décadas años despues de la proclamación del Estado, responde a esas características.
Es cierto que, como se dice, el diablo está en los detalles. Los detalles deberán ser discutidos a los niveles bilaterales, si bien será inevitable tomar en cuenta la existencia de un frente árabe-musulmán global.
También será inevitable, y según muchos altamente deseable, que la comunidad internacional desempeñe un papel mayor en todas las tratativas que pueda haber.
También el pueblo judío de la diáspora es un factor cuya voz debe ser escuchada, sin afectar la regla de que son los israelíes quienes en primer término deberán decidir qué es bueno para el país que deben seguir construyendo y defendiendo.
A muy grandes rasgos, y sin disecar la propuesta, los israelíes y los judíos seguramente coinciden con el propósito de ``asegurar las perspectivas de paz y poner fin al derramamiento de sangre'', así como de ``proporcionar a las generaciones futuras la seguridad, la estabilidad y el progreso''. Las divergencias pueden girar alrededor de cómo lograr ese propósito.
A menos de tres meses de las elecciones nacionales, el electorado israelí tendrá que votar por un Gobierno que sepa encarar con realismo y seriedad el desafío que plantea la propuesta que comentamos.
En un comentario anterior subrayamos la medida en que la posición frente a los problemas de paz y seguridad excede en importancia a cualquier consideración de política interna. No porque temas como la pobreza, la educación, la igualdad, los derechos individuales, el lugar de la religión y otros sean negligibles y puedan ser descuidados, sino porque cada momento histórico tiene sus prioridades.
Y hoy una prioridad absoluta, para Israel, para los judíos y en cierta medida para el mundo democrático, es la difícil, compleja, ineludible, estabilización de la posición de Israel en esta parte del mundo.

sábado, 29 de noviembre de 2008

Ochos soldados fueron heridos en un ataque con fuego de mortero

Hamás se adjudicó la responsabilidad del bombardeo

Ocho soldados resultaron heridos al ser alcanzados por proyectiles de mortero disparados, por terroristas palestinos, desde la Franja de Gaza, contra una base militar ubicada en las cercanías del Kibutz Nahal Oz, en el sur del país.
Dos de los soldados resultaron gravemente heridos, uno de ellos tiene heridas de metralla en la cabeza. Los otros seis soldados, que presentan heridas de leves a serias, fueron evacuados al Centro Médico de Soroka de Beersheba y al Centro Médico Barzilai, de Ashkelon.
Los Comités de Resistencia Popular reivindicaron la responsabilidad del fuego de mortero, pero más tarde Hamas declaró que su ala militar, las brigadas Izz al-Din al-Qassam, habían cometido el ataque.
Dos de los obuses disparados cayeron en la base, uno fue a parar a la zona de oficiales y el otro al área del cuerpo femenino del ejército. Otros dos morteros cayeron en un descampado ubicado dentro del Consejo Regional Sha'ar Haneguev.
Los proyectiles también cayeron en la zona de Netiv Haasara, donde no se registraron ni víctimas ni daños materiales.
El responsable de la seguridad del Kibutz Nahal Oz, Benny Sela, dijo que las explosiones se escucharon en toda la región.
Sela señaló que los miembros del Kibutz fueron alertados por altavoces para que ingresen en los refugios.
Sela observó que en los últimos días se ha notado un incremento del número de ataques con morteros; y que cada vivienda "afortunadamente" tiene un espacio protegido para resguardarse.
Los familiares de los soldados heridos que llegaron a los hospitales indicaron que las tropas estacionadas en la base Nahal Oz se han acostumbrado al fuego de morteros.
La base militar está ubicada junto a la terminal que suministra grandes cantidades de gasolina y combustible para la empobrecida población de Gaza.
Fuentes militares puntualizaron que los palestinos dispararon once morteros contra el Néguev occidental.
La andanada de morteros se produjo luego que una patrulla de paracaidistas se enfrentara con terroristas palestinos en la zona, eliminando a uno de ellos.
La violencia está arruinando la frágil tregua de cinco meses alcanzada entre Israel y Hamás.
Israel ha respondido al ataque con morteros y cohetes aumentando el bloqueo contra la Franja. Solamente a pequeños cargamento de ayuda y combustibles se les permite el ingreso.

jueves, 27 de noviembre de 2008

Israel está dispuesto a reanudar la tregua con Hamás

El representante del ministerio de Defensa, Amos Gilad, expresó a funcionarios egipcios en El Cairo que Israel estaba dispuesto a reanudar el alto el fuego con los grupos terroristas de las facciones palestinas en Gaza.
Gilad, que encabeza actualmente las negociaciones indirectas de Israel con los grupos palestinos del territorio controlado por Hamás, además le indicó al jefe de inteligencia egipcia, Omar Suleiman, que estaba dispuesto a prorrogar la tregua más allá de la fecha límite del 19 de diciembre.
La visita de Gilad fue definida por el ministerio de Defensa como "de rutina", pero dijo que los funcionarios consultados, fuera de Israel, no estaban interesados en reanudar el alto el fuego.
El negociador explicó a los egipcios que, por lo que a Israel se refería, la última ronda de violencia, que incluyó una incursión para destruir un túnel destinado a ser utilizado en un ataque terrorista contra el país y los numerosos bombardeos de cohetes palestinos sobre el Negev occidental, estaba superada.
Gilad subrayó que el Gobierno reabrirá el paso de mercancías de Gaza una vez que el fuego de cohetes Kasam procedentes de la Franja cese, y añadió que decenas de camiones que transportaban ayuda humanitaria fueron autorizados a entrar en la Franja de Gaza.
Durante la reunión, el funcionario de Defensa elogió los esfuerzos de Egipto para reducir el contrabando de armas hacia Gaza.
Mientras tanto, se informó que Hamas se negó a viajar a El Cairo para discutir un posible Gobierno de unidad con el presidente palestino, Mahmud Abás, por temor a que Egipto e Israel estaban tratando de sentar las bases para el retorno de Al Fatah a Gaza.

lunes, 17 de noviembre de 2008

Olmert: No toleraremos el precio que Hamás quiere establecer

Nosotros no estamos impacientes por luchar

El primer ministro, Ehud Olmert, declaró que el Gobierno trabajará para restablecer la calma en el sur del país. "Nosotros no estamos impacientes por luchar", dijo Olmert al inicio de la reunión semanal del Gabinete, pero no tememos una batalla. Añadió que en cualquier caso, no toleraremos el precio que las organizaciones terroristas están tratando de establecer.
"Este fin de semana estuvo marcado por otra ronda de violencia entre nosotros y el régimen de terror en Gaza. Las organizaciones terroristas provocaron el colapso de la tregua y crearon una situación de permanente violencia, y están intentando una y otra vez frustrar la calma, con túneles o por disparos de cohetes Grad y Kasam o tratando de secuestrar soldados cerca de la valla en el límite entre nosotros y Gaza", agregó.
El primer ministro subrayó que "sé que hay un montón de ira y la sangre está hirviendo, pero el Gobierno que encabezó opera sereno, mediante sentencia, sopesa las opciones y toma las decisiones como en el pasado, y esto es lo que sucederá esta vez".
El portavoz de Hamás, Fawzi Barhum, afirmó en respuesta a las observaciones del primer ministro, que "el lado que viola la tregua una y otra vez es la parte israelí que opera en territorio palestino y mata a los palestinos desde el aire".
Expresó que "las amenazas israelíes y los operativos no impedirán que Hamás y las demás organizaciones respondan. No vamos a vivir en los charcos de sangre y entre los cuerpos al mismo tiempo que los israelíes disfrutan de la tregua".
Antes de la reunión, el ministro de Asuntos Religiosos, Yitzjak Cohen, se sumó a las críticas del presidente de su partido Shas, Eli Ishai, criticando la conducta del Gobierno. Cohen pidió a los ministros que corten el suministro de agua y electricidad a la Franja de Gaza en respuesta a todos los Kasam disparados.
"Yo no creo en la calma. Hay que operar intensamente desde el aire contra los túneles, contra el terror y en contra de la fuerza acumulada por Hamás y, a continuación, discutir la política de Israel", concluyó.
El ministro de Bienestar Social, Isaac Herzog, expresó, por otra parte, que "tenemos que separar la seguridad de la política y dar crédito Defensa y el ministro de Defensa, Ehud Barak, para que actúe por el bien de la seguridad de Israel".

miércoles, 5 de noviembre de 2008

Crece la tensión en Gaza tras la muerte de seis miembros de Hamás


El grupo miliciano responde con el lanzamiento de 35 cohetes, que no causan heridos.- Es el primer enfrentamiento en la franja desde el alto el fuego de seis meses acordado en junio

Alrededor de 35 cohetes lanzados desde territorio palestino han hecho explosión esta mañana (hora espñola) en el sur de Israel sin causar heridos. El ataque, llevado a cabo por Hamás, ha tenido lugar unas horas después de que seis miembros de la milicia palestina murieran en una ofensiva del ejército israelí en la franja de Gaza, según el balance ofrecido por fuentes médicas palestinas. La explosión de un misil y la posterior incursión de un grupo de soldados israelíes dejaron anoche decenas de heridos en el primer enfrentamiento desde el alto el fuego de seis meses alcanzado en junio.

Un portavoz del ejército israelí explicó anoche que el ataque iba dirigido a tres miembros de Hamás acusados de lanzar varios proyectiles sobre fuerzas operativas israelíes. El grupo de médicos que atendió a los heridos en el hospital de Deir al-Balah, en Gaza, aseguraba que un miembro más de Hamás había muerto en el ataque. El portavoz de la milicia, Sami Abu Zuhri, advirtió ayer que el ataque demostraba que Israel no estaba interesado en respetar el alto el fuego. "La agresión supone una gran violación del acuerdo. Si se repite, los enfrentamientos no tendrán lugar sólo en el este de Gaza", amenazaba Zuhri.

Seis meses, menos dos semanas

El alto el fuego de seis meses entre Israel y las milicias palestinas en la franja de Gaza comenzó el pasado 19 de junio y estuvo precedido, tal y como finaliza, de una intensa jornada de violencia. Decenas de cohetes caseros de corto alcance cayeron sobre territorio israelí, sin provocar víctimas, mientras que cinco palestinos murieron y varios resultaron heridos en los ataques aéreos israelíes durante las horas previas al alto el fuego.

"Lo que ellos llaman 'calma' es frágil y posiblemente durará poco", aseguró el primer ministro israelí, Ehud Olmert, en un discurso cerca de Tel Aviv. "Hamás y otros grupos terroristas (...) no han cambiado su forma ni se han convertido en amantes de la paz". Por su parte, Abu Ubaida, portavoz del brazo armado de Hamás, mostró también cierta incredulidad: "No tenemos la ilusión de que la Ocupación (Israel) tenga buenas intenciones hacia nuestra gente, y si la ocupación frustra la calma, significará el regreso a una resistencia aún más fuerte".

lunes, 3 de noviembre de 2008

Diskin: Los colonos se preparan para la guerra

"El alcance del conflicto será más grande que lo que es hoy"

Una decisión del Gobierno de evacuar más territorio puede dar lugar a una gran escala de conflictos violentos con los colonos, con armas de fuego, advirtió el jefe de del Servicio de Seguridad Interior, Yuval Diskin, en la reunión de Gabinete.
La reunión terminó con la votación de los ministros para poner fin a todo el apoyo del Gobierno, tanto directo como indirecto, para los asentamientos ilegales.
"El alcance del conflicto será mucho más grande que lo que es hoy y que fue durante el retiro de Gaza", advirtió Diskin.
"Nuestra investigación encontró una gran voluntad entre este público a utilizar la violencia, no sólo piedras, sino con armas, a fin de prevenir o detener un proceso diplomático", agregó.
Si bien Diskin no comentó explícitamente sobre el peligro de otro asesinato político, el momento de su comentario, sólo días antes del aniversario del asesinato del primer ministro, Itzjak Rabin, no pasó desapercibido por los miembros del Gabinete.
"Los colonos no piensan como nosotros. Su pensamiento es mesiánico, místico, irracional y satánico", afirmó el ministro de Infraestructura, Benjamin Ben-Eliezer, advirtiendo de otro asesinato político.
"Lo que estamos viendo hoy es el resultado de una profunda fractura con la fe basada en la comunidad, y no sólo en Cisjordania. Su enfoque se inició con el lema" a través del amor, vamos a ganar" durante la retirada de Gaza, pero evolucionó a "a través de la guerra, vamos a ganar", expresó el jefe del Servicio de Seguridad.
Advirtió que los extremistas de derecha opinan que la política de tomar represalias por cada asentamiento evacuado con los ataques contra soldados y/o palestinos es un éxito, y por lo tanto son susceptibles de ampliar los hechos dentro de la Línea Verde. Cree que son unos pocos cientos los extremistas de este tipo.
Tras la votación del Gabinete, el Consejo de los asentamientos de Yesha denominó a la decisión "escandalosa y demagógica", diciendo que no hay "ninguna conexión" entre los asentamientos y la violencia extremista.
El Foro Legal para la Tierra de Israel también llamó a la decisión discriminatoria, ya que muchos barrios árabes ilegales reciben servicios del Estado.