domingo, 4 de enero de 2009

Simon Peres descarta un alto el fuego pese a las peticiones de la Unión Europea


'NO PRETENDEMOS OCUPAR GAZA'

WASHINGTON | JERUSALÉN.- "No vamos a aceptar la idea de que Hamas siga disparando ni declararemos un cese de las hostilidades. No tiene sentido", el presidente de Israel, Simon Peres, ha expresado así el rechazo a la posibilidad de un alto fuego en la ofensiva terrestre de Israel en la Franja de Gaza. "Les dimos muchas oportunidades", sentenció Peres.

"No pretendemos ocupar Gaza ni aplastar a Hamas, sino eliminar el terrorismo. Y Hamas necesita aprender una lección real y seria. No lo están entendiendo". Peres resumía así las razones de Israel para invadir la Franja de Gaza.

Por su parte, el primer ministro israelí, Ehud Olmert ha asegurado en su primera intervención pública tras el inicio de la segunda fase de la 'operación Plomo Sólido' que la incursión era una opción "inevitable".

El jefe del Gobierno de Israel ha dirigido unas palabras de apoyo a las madres de los soldados que participan en la incursión terrestre en Gaza. "He pensado mucho en vosotras desde que comenzó la operación y más desde que se tomó la decisión de una incursión terrestre. Esta mañana, puedo miraros a cada una a los ojos y deciros que el Gobierno hizo todo antes de decidir lanzar una operación".

El primer ministro advirtió de que "quizás algunos de los chicos no regresen" de Gaza, un "lugar lleno de riesgos". Olmert remarcó Israel ha enviado al campo de batalla a los "chicos para proteger a los padres, los hermanos, las hermanas y los vecinos que se han quedado en casa".

Tanto el presidente de Israel como el jefe del Ejecutivo han clarificado sus posturas y han desoído las peticiones internacionales que reclaman un cese de las hostilidades en la zona.

Poco antes de la salida de la misión diplomática de la UE en Oriente Próximo, la comisaria europea de Relaciones Exteriores y Política Europea de Vecindad, Benita Ferrero-Waldner, ha señalado que el principal objetivo de la misión comunitaria es lograr "un alto el fuego inmediato".

En la misión diplomática -encabezada por el ministro checo de Exteriores, Karel Schwarzenberg- la 'troika' europea se reunirá con líderes israelíes, palestinos, egipcios y jordanos. Schwarenberg señaló que tratará de negociar con Israel un acceso a la Franja de Gaza para permitir la entrada de ayuda humanitaria.

En la ronda de negociaciones participan también los ministros de Exteriores de Francia, Bernard Kouchner, y de Suecia, Carl Bildt, y el Alto Representante de la Unión Europea para Política Exterior y de Seguridad, Javier Solana.

La mayoría de la población ve a los miembros de Hamás como héroes


R. M. F.
JERUSALÉN
Desde el prisma israelí, Nizar Rayan, el clérigo incendiario de Hamás asesinado el jueves por un misil israelí junto a sus cuatro esposas y 11 de sus hijos, era un villano o simplemente un terrorista. Abogaba por reanudar las misiones suicidas como la que en 2001 llevó a cabo uno de sus hijos matando a dos colonos judíos en la franja. Y había sido uno de los propulsores de la estrategia de emplazar civiles como escudos humanos en los tejados de las casas para disuadir de su destrucción a los cazabombarderos israelís.
Pero el viernes miles de personas acudieron al campo de refugiados de Yabalia para despedirle en su funeral. No como a un terrorista, sino como a un ciudadano respetable. "Era un hombre muy cercano al pueblo, como casi todos los dirigentes de Hamás", dice un vecino de Yabalia. Profesor en la Universidad Islámica, Nizar solía mediar en las disputas entre familias o facciones, redistribuía dinero y ropa entre los pobres y, durante las incursiones militares israelís, llevaba comida a los milicianos.
Vivía también modestamente, como cualquier refugiado, según sus vecinos, sin los privilegios ni los monopolios económicos acaparados por los capitostes de Al Fatá. Incluso se negó a pasar a la clandestinidad desde el inicio de la ofensiva. "Con su muerte ha dado un ejemplo. Quiso quedarse para sufrir al lado de la gente. Este es el tipo de cosas que hacen que Hamás esté ganando mucha popularidad con esta ofensiva", dice otro vecino.

Triunfo electoral
La historia de Nizar Rayan sirve para ilustrar el enraizamiento de los islamistas en la sociedad en Gaza. Allí no son un grupo terrorista sino un movimiento de resistencia contra la ocupación israelí, que este año cumplirá 42 años desde su inicio. Desde su nacimiento en 1988 Hamás ha pasado de ser una milicia secreta a dirigir el Gobierno de la franja tras su victoria electoral, con más del 65% de los votos, en enero del 2006.
En Gaza casi nadie les culpa por no renovar la tregua. En los primeros cinco meses apenas lanzaron un proyectil, pero sin recompensa. En vez de abrir poco a poco las fronteras, como estipulaba el acuerdo, Israel las cerró todavía más, afectando incluso a la ayuda humanitaria de la ONU, de la que depende el 80% de la población. "¿En qué otro lugar padece la ONU un embargo? ¿Dónde se somete la ayuda humanitaria a tan severas restricciones?", se preguntaba el director del organismo de la ONU para la ayuda a los refugiados, John Ging.
Pero el bloqueo no es nuevo. Nada más tomar los islamistas posesión del Gobierno, la comunidad internacional cortaba los fondos a la Autoridad Palestina e Israel dejaba de transferirle los impuestos de aduanas. Desde entonces todo ha sido un camino minado, pese a sus esfuerzos de presentarse como un movimiento pragmático. Más de una vez ha repetido su oferta de una tregua con Israel de 30 a 50 años, pero solo ha recibido portazos.

Fronteras selladas
En junio del 2007, Hamás salió airoso de la guerra civil oficiosa contra Al Fatá instigada por EEUU, según una investigación basada en documentos confidenciales de la revista estadounidense Vanity Fair. La respuesta de Israel fue declarar a Gaza "entidad enemiga" y sellar las fronteras. De los 3.500 productos que entraban en la franja, quedaron 19.
En estas circunstancias, poco ha podido hacer Hamás para mejorar la vida de la gente. Su gran éxito es el aumento de la seguridad. Los secuestros, la omnipresencia de las armas y los tiroteos son cosa del pasado. Pero, al mismo tiempo, Hamás ha sacado a relucir una obsesión por el control y algunos tics autoritaritarios. Lo que no ha cambiado es el apoyo a su estrategia armada. "No tenemos tanques ni aviones, nuestra única opción son los cohetes. No vamos a quedarnos callados mientras nos encierran con el bloqueo como animales en un zoo", afirma un periodista de Gaza.

Solo Israel

Una supremacía militar absoluta y una estoica contención moral en el uso de ella. Eso hace de Israel un caso único

4/1/2009

Itongadol.- En tres minutos y treinta y seis segundos, la aviación israelí aniquiló la práctica totalidad de los cuarteles de Hamas en Gaza. Dio muerte a un número no menor de trescientos milicianos de uniforme. Eliminó a varios jefes militares enemigos. Sin apenas producir bajas civiles. En un espacio mínimo, como lo es la franja de Gaza, demográficamente atestado y en el cual la continuidad entre edificios civiles y militares es absoluta y el uso de la población como escudo humano práctica estable, la operación era de dificultad extrema. No hay en el mundo un ejército, que no sea el israelí, dispuesto a asumir los costes de una acción selectiva tan complicada. clic

Por Gabriel ALBIAC .- Cuando las fuerzas de la Unión Europea y de los Estados Unidos apostaron por intervenir militarmente en la antigua Yugoslavia, tomaron la solución más rápida, más económica y de mayor eficacia: aniquilar indiferenciadamente a la más alta cifra posible de población serbia. Sin distinciones. No hubo objetivos específicamente militares. De lo que se trataba era de forzar una reacción de pánico en la ciudadanía que llevara al derrocamiento del régimen de Belgrado. Cuanto más alta fuera la conciencia de indefensión de los habitantes de las ciudades y más infalible la certeza de ser blanco seguro de las bombas, más rápido sería el vuelco político. A los gobiernos europeos -sin excepción- les pareció estupendo. Tanto más, cuanto que el coste en combustible y proyectiles corría a cargo exclusivo de los americanos. Y ni un solo soldado de la Unión Europea iba a correr un átomo de riesgo. Beneficio puro. No hay humanitarismo que sobreviva a un tal sentido de lo rentable. Lo que hace diferente al ejército israelí de cualquier otro ejército del mundo es precisamente la primacía, en el cálculo de costes, de ciertos principios fundacionales del Estado de Israel: la neta distinción entre combatientes y no combatientes en el campo enemigo. Es su más alta fuerza moral. Y su debilidad más alta. Algo que sus enemigos han sabido -y es lógico que así sea- utilizar siempre. Los arsenales palestinos se almacenan en los sótanos de escuelas y hospitales. Los cuarteles de mando terroristas están instalados en bloques de viviendas saturados de habitantes. Los caudillos militares islamistas se desplazan rodeados de sus proles infantiles como de una inviolable garantía. Los bien armados milicianos que disparan contra el ejército israelí se pertrechan sistemáticamente tras los críos que lanzan épicas piedras contra los tanques. Es la lógica terrible de un conflicto desigual: el que enfrenta al ejército de uno de los países más democráticos del planeta con la guerrilla teocrática más refractaria, no ya a la democracia, a cualquier forma de sociedad moderna. En tres minutos y treinta y seis segundos, la aviación israelí aniquiló la práctica totalidad de los cuarteles de Hamas en Gaza, dio muerte a un número no menor de trescientos milicianos de uniforme, eliminó a varios jefes militares enemigos. ¿A alguien se le pasa por la cabeza cómo hubieran sido las cosas si Israel se

Israel empieza la ofensiva terrestre contra el grupo terrorista Hamas


Tanques israelíes han abierto fuego contra el territorio de Gaza por primera vez desde el inicio hace ocho días de la ofensiva militar del Estado judío. Por el momento estos últimos ataques desde tierra no han dejado víctimas.
Los objetivos del ataque han sido diversas posiciones en el norte de Gaza, un área que los terroristas palestinos suelen utilizar para lanzar cohetes sobre territorio israelí.

Los tanques dispararon desde Israel, a unos quinientos metros de la línea fronteriza con la Franja palestina. Portavoces militares israelíes confirman en Jerusalén el ataque y precisan que "la operación prosigue" a media tarde.

Según cadenas de televisión de Israel, el ataque "podría ser el prolegómeno" de una invasión terrestre de Gaza, que desde hace días permanece cercada por cientos de tanques israelíes.

Mientras el Ejército israelí parece estar a punto de dar un salto cualitativo en su cruda ofensiva en la ciudad de Gaza, varios helicópteros Apache han atacado una mezquita en la localidad de Beit Lahiya dejando al menos 11 muertos y decenas de heridos.

La fuerza aérea israelí ha lanzado al menos tres bombas sobre el templo, el más grande de la ciudad (al norte de Gaza). En la zona se ha extendido el caos ya que la aviación del estado judío sigue bombardeando y los servicios de emergencia no pueden evacuar a todos los heridos.

En este nuevo Sabath sangriento, Israel ha lanzado más de una treintena de ataques contra diferentes objetivos, sobre todo en la zona norte de la Franja de Gaza. Entre los lugares atacados se encuentran las viviendas de miembros destacados de Hamas. Entre los tres milicianos muertos, el de mayor rango era Abu Zakaria al Yamal, comandante militar de Hamas.

Hamás ataca a Fatah


El grupo está muy nervioso

El Gobierno de Hamás puso a decenas de miembros de Fatah bajo arresto domiciliario por temor que pudieran explotar la actual operación de Tzáhal para recuperar el control de la Franja de Gaza.
El movimiento se produjo en medio de informaciones que el liderazgo de Fatah en Cisjordania dio instrucciones a sus seguidores a estar dispuestos a asumir el poder en la Franja de Gaza cuando Israel se retire y si la operación militar elimina a Hamás.
Funcionarios de Fatah en Ramala, informaron que los terroristas islámicos agredieron a muchos activistas de Fatah desde el comienzo de la operación el pasado sábado. Dijeron que al menos setenta y cinco miembros fueron baleados en las piernas, mientras que otros tenían las manos rotas.
Wisam Abu Jalhoum, un terrorista de Al-Fatah en el campamento de refugiados de Jabalya, recibió un disparo en las piernas presuntamente por expresar su alegría durante los ataques aéreos sobre objetivos de Hamás.
"Hamás está muy nervioso, porque sienten que su fin está llegando. Ellos libraron una brutal campaña contra los miembros de Fatah en la Franja de Gaza", afirmó un alto funcionario del grupo.
Fuentes cercanas a Hamás pusieron de manifiesto que durante el fin de semana el movimiento había "ejecutado" a más de treinta y cinco palestinos que eran sospechosos de colaborar con Israel.
La decisión de matar a los presuntos colaboradores se tomó por temor a que Israel podría tratar de rescatar a ellos durante una ofensiva terrestre. Los funcionarios afirmaron que al menos la mitad de las víctimas fueron asesinadas por familiares de los terroristas palestinos que fueron asesinados como resultado de la información transmitida a Israel por los "colaboradores".
Justificando la última ofensiva contra Fatah, un alto terrorista de Hamás en la ciudad de Gaza dijo que su Gobierno había recibido información según la cual el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abás, dio instrucciones a sus leales en la Franja de empezar a avanzar para socavar a Hamas.
"Vamos a matar a todos si tratan de ayudar a Israel a derribar nuestro gobierno. Vamos a colgar a Mahmud Abás y al ex jefe de seguridad de Fatah, Muhamad Dahlan, en la plaza pública si tratan de entrar en la Franja de Gaza a bordo de los tanques israelíes", concluyó el terrorista.

jueves, 1 de enero de 2009

Proporcionalidad para Gaza


Que Israel haya respondido hasta ahora –tras 3.000 misiles a lo largo de este año, y a pesar de una tregua de seis meses– esporádicamente, es el ejemplo más claro de esa contención y prudencia que todos predican, y que sólo Israel practica.

Hay que perdonar a los que piden proporcionalidad para Gaza, porque no saben lo que dicen. Para ser proporcional, Israel debería rechazar el derecho a existir de toda la franja de Gaza y borrar a los palestinos de la faz de la tierra. Eso es exactamente lo que quiere hacer con Israel no sólo Hamas, sino su aliado Irán, que se está construyendo un armamento nuclear al efecto. Afortunadamente, no hay señal de la proporcionalidad que muchos piden y exigen a gritos.

Esta petición, fundada en la imposibilidad de condenar abiertamente a Israel por su voluntad de seguir existiendo, es un eufemismo destinado precisamente a favorecer a los que están comprometidos con la desaparición del Estado judío, que son muchos, y no sólo entre los musulmanes

La correspondencia debida entre las partes, la proporcionalidad, requiere que se recuerden un par de datos acerca de la difícil situación de Israel. Es una frase hecha que existe un conflicto entre israelíes y palestinos. No hay conflicto, es decir, controversia entre dos partes más o menos igualmente implicadas. Lo que hay es la continuación de la firme voluntad del mundo árabe en 1948 de impedir la existencia de Israel por cualquier medio. Era el objetivo entonces de cinco países árabes en la guerra que marcó el nacimiento del país. Ha sido el mismo que ha guiado a los enemigos del estado judío en las guerras subsiguientes, incluyendo la de los Seis Días en 1967 y la del Yom Kippur en 1973 –que fueron guerras con armas convencionales–, y las dos intifadas, desarrolladas a través del terrorismo. Desde hace sesenta años, los palestinos –débiles refugiados– son usados como elemento de la ecuación por el poderoso mundo árabe que rodea a Israel. Llamar conflicto a esto equivale a establecer una igualdad entre los agresores que quieren destruir un Estado legítimo y democrático y quienes luchan por defenderlo. El razonamiento perverso es el siguiente: si Israel no tiene derecho a existir, tampoco tiene derecho a defenderse.

Que los medios occidentales y la mayoría de las cancillerías operen bajo esa presunción es simple y sencillamente la monstruosa constatación de que el derecho internacional les resulta absolutamente irrelevante. Como resulta evidente, y como sabrían hasta los niños de teta si los medios de comunicación hicieran su deber, la paz no puede venir de lo que Israel haga o deje de hacer, sino de que el mundo árabe musulmán en general, y el palestino en particular, se convenza a sí mismo del derecho de Israel a existir y abandone la empresa de su destrucción por cualquier medio. Existe un belicismo islámico hacia Israel que, de tanto en cuanto, desemboca en baños de sangre.

Israel dejó por completo el control de Gaza a los palestinos en 2005 con la esperanza de mejorar las relaciones. Pero tras la evacuación, se encontró con el aumento de los ataques. Posteriormente, el grupo terrorista Hamas, que dice expresamente no reconocer el derecho a existir de Israel en su carta fundacional, se hace cargo –a través de la conjunción de unas elecciones parlamentarias y de un golpe violento contra el otro partido palestino (Fatah)– de la franja de Gaza. Desde 2007 se dedica sistemáticamente, de manera deliberada y planificada, a lanzar misiles Kassam contra la localidad de Sderot y otras poblaciones civiles en el Neguev.

Que Israel haya respondido hasta ahora –tras 3.000 misiles a lo largo de este año, y a pesar de una tregua de seis meses– esporádicamente, es el ejemplo más claro de esa contención y prudencia que todos predican, y que sólo Israel practica. La mal llamada comunidad internacional debiera, cuanto antes, condenar las actividades de Hamas, exigir cuanto antes el fin de su criminal andadura y mostrar su apoyo a Israel, un país democrático atacado por un grupo totalitario.

En lugar de eso, estos días los medios occidentales recogen las manifestaciones de varios Estados a la operación israelí bajo titulares del estilo "Occidente condena a Israel". Es dudoso que alguien se pueda poner a hablar como portavoz de Occidente en contra de una de sus partes frente a otra que quiere destruirla, pero en todo caso el asunto central es el siguiente: o defendemos la verdad de toda esta historia o cedemos a un nihilismo, el del terrorismo, que niega las libertades más fundamentales y ejercita la violencia contra sus vecinos. Y la verdad es que Israel está respondiendo con justicia y moderación a una agresión totalitaria que muchos en nuestros países disculpan, defienden o justifican. Por suerte, los israelíes no responden a sus enemigos con la misma proporción de violencia.

La hipocresía de la equidistancia


Hamas cuenta con la colaboración de la prensa políticamente correcta de Occidente que será la encargada de presentar un niño palestino muerto en la mesa de cualquier espectador. Nunca dirán si su padre, terrorista palestino, lo usó como escudo humano.

Juan Morote

Los europeos en general, y los españoles en particular, somos muy dados a la mojigatería de la equidistancia cuando lo políticamente correcto lo exige. De este modo, cuando se produce un conflicto internacional en el que participan los americanos o los israelíes, sea cual sea el origen del mismo, y sea cual fuere la posición defendida, la mayoría de europeos optan, de antemano, por considerar siempre que se podría haber evitado, aunque desconozcan los esfuerzos diplomáticos realizados con esa finalidad.

La mayoría de españoles, casi todos los votantes de la izquierda y buena parte de los de la derecha, se han convertido en unos sectarios del sentimiento humanitario. Así, la existencia de la base de Guantánamo es un grave problema de conciencia internacional, en cambio las prisiones castristas para los disidentes no. Es intolerable que una coalición liderada por los Estados Unidos invada Irak (aunque sea para democratizar el país), en cambio la violación sistemática de los derechos de la mujer en el mundo islámico no es sino una cuestión menor para ser abordada en el marco de la alianza de civilizaciones.

Me hace gracia –por no decir que me da nauseas– cuando oigo estos días comentarios en torno a la brutalidad de los ataques israelíes contra los terroristas de Hamas. La mayoría de medios de comunicación han jugado a incrementar el enfoque emotivo del problema, en lugar de plantear un análisis racional de la situación. Nos han enseñado cuerpos mutilados, algún niño muerto y mucho, mucho dolor. En la mayoría de casos se ha obviado que ha sido Hamas quien no ha respetado el alto el fuego, se ha omitido que la inmensa mayoría de los muertos habidos hasta ahora son terroristas, y lo más grave, se está ocultando la condición de terroristas de los miembros de Hamas.

Sin embargo, la cómoda equidistancia conlleva la emisión de juicios del siguiente tenor: "lo que deberían hacer judíos y palestinos es sentarse y negociar", "es que parece mentira que los judíos no quieran reconocer un Estado palestino", "qué horror lo que han hecho, a eso sí que no hay derecho"... De este modo se acaba queriendo conferir la condición de interlocutor válido a un grupo terrorista frente a un Estado democrático, respetuoso con los derechos individuales, como es Israel.

No se puede poner en duda, bajo ningún concepto, la legitimidad de la reacción del Estado israelí. Todos lamentamos las víctimas civiles. Bueno, todos menos Hamas, porque esas víctimas civiles, adecuadamente exhibidas, ayudan a aumentar el sempiterno antisemitismo latente en Europa. Hamas cuenta, para lograr este fin, con la inestimable colaboración de la prensa políticamente correcta de Occidente que será la encargada de presentar un niño palestino muerto en la mesa de cualquier espectador a la hora de la comida o de la cena. Nunca dirán si su padre, terrorista palestino, lo usó como escudo humano.

Israel ha hecho lo que debía hacer: proporcionar amparo a los habitantes de la zona sur (tan castigados por los ataques de los terroristas de Hamas), defender a sus ciudadanos, proteger la única democracia de Oriente Medio, rodeada y acosada por todo tipo de tiranías. La actitud de Israel sólo debería engendrar en Europa un profundo y sincero sentimiento de gratitud. Israel está dando una lección de responsabilidad ante la amenaza que representa el terrorismo de Hamas o Hezbolá. Frente a este ejercicio del deber, se sitúa la complacida equidistancia occidental y que tan bien encarna Moratinos cuando pide "Comprensión hacia Hamas". No señor ministro, comprensión hacia los ciudadanos israelíes cansados de que un montón de fanáticos asesinos intenten acabar con el sueño de su libertad.