sábado, 27 de diciembre de 2008

Hamas anuncia que proseguirá la resistencia "hasta la ultima gota de sangre"


El movimiento islamista Hamas anunció hoy que proseguirá la resistencia contra Israel "hasta la última gota de sangre", tras el bombardeo aéreo israelí que ha causado al menos 140 personas en la franja palestina de Gaza. "Hamás continuara la resistencia hasta la ultima gota de sangre", afirmó el portavoz, Fawzi Barhoum, en declaraciones recogidas por la radio oficial de Gaza.

La advertencia se produjo casi de forma simultánea a que el Ejercito israelí informara por primera vez del ataque, que se produjo poco antes del mediodía, y de que amenazara con continuarlo en las próximas horas. "Continuaremos y ampliaremos la operación si fuera necesario", aseguraron fuentes militares israelíes.

Según dijo a la prensa el director del departamento de Sanidad de Gaza, Moawiya Hasanian, el bombardeo causó al menos 120 muertos y alrededor de 200 heridos. Fuentes de Hamas elevaron poco después el numero de muertos a unos 140.

Además de las víctimas mortales que causó en la ciudad de Gaza, el ataque israelí provoco la muerte de 23 personas en las cercanas Jan Junis y Rafah, informó a Efe el encargado para América Latina de Al Fatah, Mohamed Odeh, quien aseguró que entre los fallecidos figura el responsable de la Policía de Hamás en Gaza, Taufiq Jaber.

La resolucion del Consejo de Seguridad

Autor: Natan Lerner
Los obstáculos son bien conocidos. En Gaza gobierna una fracción palestina que no da señales de moderar su política, de abandonar el terror y de sumarse a los esfuerzos israelíes y de la Autoridad Palestina con sede en Ramala para sobreponerse a las mayores diferencias y arribar a un acuerdo
La importancia de la resolución adoptada por el Consejo de Seguridad, la semana pasada, sobre el proceso de paz entre Israel y los palestinos, no debe ser exagerada, pero tampoco subestimada. En esencia, es la ratificación, por el órgano de las Naciones Unidas encargado de asegurar la paz y la seguridad en el mundo, de las negociaciones para solucionar el conflicto de Oriente Medio de acuerdo con el espíritu de la reunión de Annapolis y de la posición oficial del Cuarteto, que integran Estados Unidos, Rusia, la Unión Europea y las Naciones Unidas. No se puede olvidar que la resolución fue redactada de común acuerdo por los Estados Unidos y Rusia y que las partes en el conflicto hicieron pública su conformidad con la misma. Tampoco se debe descartar la significación del hecho de que nadie en el Consejo se opuso a la resolución, excepto la abstención de Libia. Abstención no es oposición y, en definitiva, lo que pesa es el acuerdo de las cinco potencias que tienen en el Consejo el derecho de veto.
No está de más recordar que el Consejo de Seguridad es el órgano encargado de aplicar el Capítulo VII de la Carta de las Naciones Unidas, que permite el uso de la fuerza cuando ella es necesaria para ejecutar las decisiones de las mismas y para asegurar el imperio de la paz y de la seguridad en el mundo. Es esta la primera vez en varios años que el Consejo toma una resolución sobre el conflicto de Oriente Medio.
Es menester también recordar la importancia de la Resolución 242 del Consejo, adoptada en 1967, y que confirmó el derecho de todos los Estados de la región a vivir en paz, sin temor a agresiones, en fronteras seguras. La nueva resolución significa proclamar cual es la política de la sociedad internacional con respecto al conflicto, y la aceptación por las partes interesadas significa aquiesencia a esa política.
Esto no quiere decir que se haya encontrado ya la solución del problema, ni mucho menos. Los misiles siguen cayendo en Sderot y en las poblaciones vecinas a la Franja de Gaza, no se sabe que pasará ya que la tregua está formalmente terminada, y no hay indicios de que a resultas de la resolución desaparezcan los actos de terror.
Tampoco quiere decir que las Naciones Unidas, es decir, el mundo organizado, prometen asumir un rol más activo en la terminación del conflicto y en la garantía de hecho de la solución que se obtenga. Hay quienes abogan por tal rol y hay quienes se oponen al mismo. Pero parece razonable interpretar la resolución como traduciendo que, de ser necesario, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas ejercerá su autoridad. El consenso de las grandes potencias así permite preverlo.
Los obstáculos son bien conocidos. En Gaza gobierna una fracción palestina que no da señales de moderar su política, de abandonar el terror y de sumarse a los esfuerzos israelíes y de la Autoridad Palestina con sede en Ramala para sobreponerse a las mayores diferencias y arribar a un acuerdo.
Ya se ha comentado en estas columnas el valor positivo de la propuesta de la Liga Arabe y de la Conferencia de Estados Islámicos con respecto a tal acuerdo y también hemos comentado el simbolismo de la publicación del texto de esa propuesta por sus promotores en los diarios de Israel. Por otro lado, algunos aspectos del texto árabe-musulmán requieren clarificación ya que sin ella serían inaceptables para Israel.
Si del lado palestino el extremismo de Hamás es un enorme obstáculo a un acuerdo global, hay asimismo dificultades que dimanan del hecho de que Israel se halla en medio de un período electoral que culminará en menos de dos meses y que es difícil prever el desenlace de esas elecciones. Las encuestas de opinión pública pronostican que la oposición de derecha a la presente coalición saldrá fortalecida del comicio, y es conocida la actitud de su lider, Biniamín Netaniahu, reiterando su oposición a concesiones territoriales por parte de Israel. Sin tales concesiones, desde luego, un arreglo basado en el principio de dos Estados no será posible. Y es muy difícil, si no imposible, pensar en alguna otra solución no basada en el principio de dos Estados separados.
Hay tal vez lugar a suponer que el momento elegido para la resolución del Consejo implica la intención de añadir todo el peso de la sociedad internacional a la solución de dos Estados, central en la política del Cuarteto y en las conclusiones de Annapolis.
El desprecio que había en este país por las resoluciones de las Naciones Unidas, traducido en la vieja y tan despectiva como gastada fórmula ``Um shmum”'', ha desaparecido en tiempos recientes. La opinión pública seria sabe muy bien que no se puede ignorar o menospreciar el peso de la comunidad de naciones. Cuando no hay conflicto entre las grandes potencias, las Naciones Unidas son un factor de primerísima importancia como instrumento del consenso mundial, con posibilidades de decisión y de acción. Es de desear que las partes en conflicto sepan hallar las fórmulas que hagan innecesario recurrir al organismo.
Mientras tanto, el período pre electoral es propicio para la multiplicación de toda clase de pronunciamientos y propuestas demagógicos. Por parte de la derecha se suceden las críticas a la politica del Gobierno; estrategas diplomados como el líder de Shas atacan al ministro de Defensa, ex primer ministro y ex comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, y al actual comandante en jefe, acusándolos de inacción. Pero nadie propone nada concreto ni fundamenta razonablemente sus demandas, excepto reclamar más fuerza. Contra el trasfondo de este panorama interno, el papel del Consejo de Seguridad y de las potencias principales adquiere un significado especial.

Gaza, hacia un consenso nacional

Autor: Mario Wainstein

El 1 de abril de 1959, cuando en Israel no había televisión y Kol Israel tenía una única estación de radio, el locutor anunció en horas de la tarde que se haría un anuncio ``sumamente importante''. En la Knéset se vivieron momentos de conmoción y expectativa, hasta que en el noticiero de las 21 se anunció la movilización de tres unidades de la reserva, que respondían a nombres en código. Una de esas claves era ``patos de agua'', razón por la cual pasó así a la historia.
Menajem Beguin, líder del partido nacionalista Jerut, entonces en la oposición, subió al podio y anunció que ``Si nuestro ejército es llamado a la acción estaremos con él todos, sin excepción, como siempre hemos estado''. Poco después anunciaba el ministro de Finanzas, Levy Eshkol, que había hablado con el primer ministro y titular de Defensa, David Ben Gurión, que se encontraba en Tel Aviv, que se trataba de un lamentable error y no había pasado nada.
Debido a ese error -se trataba de una especie de ensayo de movilización pública- se desplazó al jefe de operaciones del Estado Mayor, Meir Zorea, que intercambió cargos con quien entonces era jefe del Distrito Norte, Itzjak Rabin, abriendo así el camino de la brillante carrera de éste.
La razón por la cual recuerdo ahora este episodio, es la reacción de Beguin, propia de la derecha por lo menos en Israel: si hay guerra estoy de acuerdo y apoyo. En todo caso discutiremos después si la guerra estuvo bien conducida, pero nunca si de verdad era necesaria. El mismo modelo tuvo lugar en la reciente Guerra del Líbano.
De manera que si la derecha reivindica ahora una acción militar de cualquier tipo en Gaza, ello es natural, propio de la naturaleza de quien hace la propuesta. Se trata de una reivindicación que no se entiende claramente por qué llega con una carga de crítica al Gobierno que no reacciona, como les gusta decir. Qué más hay que esperar, dicen, después de ocho años de estar los habitantes de la zona lindante con Gaza en constante ataque.
(Uno se pregunta, por qué no actuaron cuando fueron ellos Gobierno, y fue durante la mayor parte de ese lapso. Pero dejémonos de pequeñeces.)
Uno de los estribillos que más se oyen, en esta época de elecciones, es el de que la desconexión, es decir, la evacuación y retirada de Gaza, ha llevado a que Sderot y alrededores vivan bajo una constante amenaza y lluvia de proyectiles. Uno está tentado de decirles, como a los niños: hay que elegir uno de dos argumentos: ocho años de soportar ataques, o desconexión como causal. Ambas cosas son incompatibles simultáneamente porque la desconexión es del verano de 2005 y ocho años es más del doble de eso.
Los ataques desde Gaza con cohetes existen desde que Hamás y sus secuaces tienen cohetes. Es verdad que los ataques se intensificaron desde la desconexión, en parte debido a ella y en gran medida debido a la victoria electoral de Hamás poco después de la retirada y poco antes de las elecciones en Israel.
Todo esto debe decirse, porque lo que está sucediendo en estos días es radicalmente diferente. Ya no se trata de una exigencia de la derecha, que puede ser, como demuestra el ejemplo de Beguin, un reflejo condicionado automático, sino una posibilidad que gente muy lejana de las posturas belicistas y muy a favor del diálogo y la negociación, como por ejemplo yo mismo, ven como real y quizás incluso necesaria.
El deber primero de un Estado es brindar seguridad física a sus ciudadanos. En el contrato social que tácitamente todos firmamos, renunciamos voluntariamente a gran parte de nuestra libertad a favor de un apoyo y una defensa más grandes que los únicamente nuestros en cuestiones que nos son fundamentales. Si la gente de Sderot y alrededores tienen que arreglarse como puedan frente a los ataques de Gaza, no necesitan al Estado y tienen todo el derecho de negarse a pagar impuestos, de no enrolarse en las filas del Ejército e incluso de adiestrar a milicias propias para que los defiendan de la agresión.
Dado que hemos probado todas las vías imaginables para impedir las agresiones, tanto las militares mesuradas como las diplomáticas, incluida la retirada y evacuación de todo el territorio de la Franja de Gaza, y dado que no lo hemos logrado, quedan dos alternativas: decidir que no lo podemos impedir, como quisiera Hamás, y evacuar Sderot, después Ashkelon y después Ashdod, y así sucesivamente, o decidir que es suficiente: la línea de frontera de 1967 deberá ser defendida por todos los medios a disposición de cualquier Estado soberano que se precie, y nadie podrá osar hacer caer ni un pelo de un ciudadano israelí en esta parte de la frontera.
Hemos llegado a la segunda de las decisiones, porque la primera es suicida. La desconexión nos tiene que dar la legitimidad para la acción, ya no sólo en la arena internacional, sino en la más importante, la interna, la que lleva a crear un amplio consenso de pared a pared.
Que sepa todo el mundo, amigos y enemigos, que Israel defenderá su línea de frontera con todos los medios a su disposición y en la forma en que lo considere correcto. Aquí no habrá ``justa medida'' sino una firme decisión de lograr los objetivos.
Para eso se necesita, antes que nada, saber cuáles son esos objetivos, es decir, qué queremos. Creo que se puede enunciar así: lograr que nadie sea agredido dentro del territorio soberano del Estado de Israel por fuerzas enemigas externas. No menos que eso, tampoco más. No hay ninguna diferencia entre Sderot y Tel Aviv desde el punto de vista político o legal. La diferencia reside sólo en la cercanía a la línea de frontera con Gaza: si pudiesen llegar a Tel Aviv con sus proyectiles, lo harían con gusto, no es que tienen especial odio a los judíos que viven en Sderot. Por lo tanto, la reacción a un misil en Sderot debe equivaler a la de un misil en Tel Aviv.
Lo segundo, es actuar con suma prudencia. Es muy fácil aplicar remedios que después resultan peores que la enfermedad que pretendían combatir. No tenemos ningún interés en ocupar Gaza y su alrededor de millón y medio de habitantes y por lo tanto no hay que apresurarse a entrar con fuerzas de infantería. Si ello fuese necesario, debe estar también bien claro para qué, por cuánto tiempo y cómo y cuándo se sale. A la entrada de la Franja debe apostarse un portero: al que no sepa decir cómo se sale, no se le permite entrar.
Lo tercero es saber que esto no es un picnic: puede durar mucho tiempo, demandará un precio doloroso inevitable y a partir de determinado momento deberá enfrentar a sostenidas presiones internacionales. Deberemos tratar por todos los medios de reducir el sufrimiento de la población civil a ambos lados de la frontera, pero no lo podremos evitar, sobre todo porque Hamás no dudará en disparar usando a la población civil como escudo humano.
Este escenario todavía se puede evitar, aunque esa posibilidad es remota. Para ello se requiere tan sólo que se deje de atacar a la población civil israelí. A esta altura de los acontecimientos, ello parece mucho pedir. Si Israel entra, por lo tanto, a la respuesta militar que tanto ha tratado de evitar, deberá persistir en ella hasta el final, hasta lograr los objetivos, cueste lo que cueste.

Livni: "Hicimos todo para llegar a un tregua sin hacer uso de la fuerza"


AJN.- La canciller israelí y presidenta de Kadima dijo hoy en un mensaje televisivo dirigido a la comunidad internacional que tras los constantes ataques de los milicianos de Gaza, Israel “no tuvo otra opción” que emprender un operativo militar. "Hamas utiliza sus ciudadanos como escudo, mientras ataca objetivos israelíes y rechaza cualquier posibilidad de paz", destacó Livni. La cancillería israelí resolvió que todos los embajadores que se encontraban de vacaciones por las fiestas deben regresar a sus respectivas delegaciones para informar a los medios locales sobre las acciones del Ejército israelí en la Franja.

La cancillería israelí inició una campaña de esclarecimiento internacional tras el operativo militar lanzado por Israel en la Franja de Gaza, en el que murieron al menos 170 palestinos.

En un mensaje televisivo a los medios de comunicación internacionales, la canciller Tzipi Livni expresó: "Intentamos todo, hasta conseguir una tregua sin hacer uso de la violencia. Acordamos un cese de fuego con la intermediación egipcia, cese que fue violado por Hamas que siguió disparando contra Israel, mantiene cautivo a Gilad Shalit y construye su fuerza militar".

Asimismo, Livni señaló que "los ciudadanos israelíes sufrieron la amenaza diaria y ataques desde Gaza durante años” y destacó que “tan sólo esta semana cayeron cientos de misiles y bombas en ciudades pobladas”.

“Hasta ahora nos contuvimos, pero hoy entendimos que no había otra opción que una operación militar. Tenemos que defender a nuestros ciudadanos con ataques militares en respuesta contra el terrorismo y su bases en Gaza, este es nuestro derecho básico de defensa personal”, agregó.

La canciller aclaró que Israel sigue brindando ayuda humanitaria para llevar al mínimo el daño a la población civil palestina.

"Muy a pesar mío, Hamas mismo ataca a su población civil en Gaza y ellos sufren por los objetivos propagandísticos; la culpa de la situación actual es de Hamas", enfatizó.

Por otra parte, muchos de los embajadores que estaban de vacaciones por la Navidad fueron llamados a volver a sus representaciones, según se dispuso en una reunión entre los más altos funcionarios del Ministerio de Relaciones Exteriores.

También se resolvió disponer de voceros que hablen distintos idiomas para esclarecer la situación a la prensa extranjera en Israel y se abrirá también un centro de comunicaciones en Sderot, una localidad que sufre el constante bombardeo de milicianos palestinos de la Franja.

Las embajadas permanecerán en alerta y se les dará todo el material de información necesario para que los diplomáticos se dirigirán a los medios de comunicación locales a fin de responder sobre las acciones del Ejército israelí en Gaza.

AD-PB

Barak:No será corto, no será fácil


El ministro de Defensa, Ehud Barak anunció el inicio de la operación de Tzáhal contra el grupo fundamentalista islámico Hamás en la Franja de Gaza. La ofensiva fue lanzada en torno a las 11:30 horas, en dos olas de ataques. Unos 80 aviones de combate y helicópteros participaron en la ofensiva, y más de cien bombas fueron arrojadas sobre docenas de objetivos.
Hamás ha informado de 195 muertos, en el ataque dirigido contra numerosos bases, arsenales y e instalaciones de almacenamiento y campos de entrenamiento de Hamás.
En una andanada de cohetes Kasam, un hombre resultó gravemente herido en el Consejo Regional de Eshkol. Otra persona fue asesinada en Netivot cuando un cohete hizo impacto directo en un edificio de apartamentos.
Barak determinó los tres objetivos de la ofensiva: darle un enérgico golpe a Hamas, cambiar radicalmente la situación en Gaza, y hacer hincapié en el cese de los ataques con cohetes contra los ciudadanos israelíes.
"Hay un tiempo para la calma y hay un tiempo para el combate, y este es el momento del combate. La operación se ampliará cuando sea necesario", dijo Barak.
"La operación se profundizará y se ampliará todo lo que se precise. No quiero engañar a nadie. Esto no será fácil y no será corto, pero tenemos que estar determinados", añadió. "Ha llegado el momento de actuar. Nosotros no iremos al choque con gusto, pero tampoco tenemos miedo. No vamos a dejar que los terroristas dañen a nuestros ciudadanos o soldados. Haremos lo que sea necesario. Durante semanas de Hamás y sus afiliados lanzaron cohetes Grad y Kasam, y proyectiles de mortero contra las ciudades y comunidades del Sur. No tenemos ninguna intención de permitir que continúe esta situación".
El ministro de Defensa detalló el lanzamiento de la operación: "Por la tarde, los aviones de la Fuerza Aérea atacaron objetivos terroristas de Hamas en la Franja de Gaza. En este ataque la Fuerza Aérea atacó con éxito a más de 190 operativos de Hamas, incluidos los altos funcionarios de la policía, y la destrucción de la infraestructura utilizada por los grupos terroristas".
Barak señaló que la ofensiva se había estado preparando desde hace varias semanas. "La guerra contra el terrorismo es una lucha continua, y debemos ser
pacientes si queremos cambiar la situación. Estoy en contacto constante con el Primer Ministro y el jefe del Estado Mayor. Estamos trabajando en la coordinación y la situación y realizando evaluaciones de rutina".
Barak se refirió a los israelíes muertos en Netivot. "Lamentablemente, también tenemos bajas. El aumento de los ataques con cohetes se espera que continúe durante un tiempo. Tenemos confianza en la valentía de los ciudadanos, que nos ayudará en la realización de esta operación".
"Somos una nación que ama la vida, y tenemos que tenemos que hacer todo lo posible para restablecer la calma."

Hamás debe cesar los ataques contra Israel


Washington pidió al grupo islámico que termine con sus actividades terroristas

El Gobierno del Presidente de EE.UU., George W. Bush, indicó que para que cese la violencia en Oriente Medio "Hamas debe poner fin a los ataques contra Israel", según un vocero de la Casa Blanca.
"Los continuos ataques de Hamás a Israel deben cesar si es que ha de ponerse fin a la violencia", declaró el portavoz presidencial Gordon Johndroe.
La reacción oficial de Estados Unidos se dio a conocer después de que la Fuerza Aérea atacó objetivos de Hamás en la Franja de Gaza que, ha dejado cientos de muertos y heridos.
"Hamás debe poner fin a sus actividades terroristas si es que desea desempeñar un papel en el futuro del pueblo palestino", dijo Johndroe.
Añadió que "Estados Unidos insta a Israel a que evite las bajas civiles cuando ataque objetivos de Hamás en Gaza".
Por su parte, el jefe del Estado francés y presidente de turno de la Unión Europea (UE), Nicolas Sarkozy, solicitó la "interrupción inmediata de los lanzamientos de cohetes contra Israel y de los bombardeos israelíes sobre Gaza".
Sarkozy condenó, en un comunicado, las "provocaciones irresponsables que han conducido a esa situación", así como el "uso desproporcionado de la fuerza".
"No existe una solución militar en Gaza", añadió el presidente francés, que pidió que se instaure una "tregua duradera", además de llamar a las partes a la contención. EFE

La Fuerza Aérea inició una amplia ofensiva en la Franja de Gaza


Palestinos informan de al menos 150 muertos

La Fuerza Aérea comenzó una amplia ofensiva sobre la Franja de Gaza, aprobada por el gabinete de Gobierno, en respuesta a los ataques con cohetes y proyectiles de mortero, contra el sur del país, en las últimas semanas.
Testigos palestinos señalaron que al menos de quince misiles fueron disparados contra objetivos del grupo terrorista Hamás, y una gran destrucción en Gaza.
Una columna de humo negro se levanta sobre la ciudad. Los canales de noticias internacionales emitieron videos y fotografías de víctimas en el suelo, vistiendo uniformes militares.
Fuentes médicas de Gaza dijeron que en el ataque murieron al menos 140 personas y 200 resultaron heridos.
El portavoz de Tzáhal afirmó que la operación "continuará, será ampliada y profundizada" de acuerdo a las necesidades. El ataque se basa en la inteligencia recolectada en los últimos meses, e incluye una amplia gama de objetivos y sobre todo sobre la dirigencia de Hamás.
El portavoz de Hamás llamó a los miembros de su organización a actuar y bombardear a Israel lo más profundo que puedan.
Se trata del inicio de un programa de ofensiva de Tzáhal cuyo objetivo es dañar el número más alto de objetivos de Hamás posibles: arsenales, emisoras, comandancias, y también el liderazgo político y militar del grupo que controla la Franja de Gaza.
En una segunda etapa, se estima posiblemente también una incursión terrestre.
En una primera fase, la acción de Tzáhal en Gaza durará pocos días y la continuación será evaluada por el gabinete de seguridad del Gobierno de acuerdo a los resultados y a la respuesta internacional.
El aparato de defensa espera que los grupos terroristas palestinos respondan con disparos de cohetes y misiles también contra zonas que hasta ahora nunca fueron alcanzadas.
Los residentes del Consejo Regional Shaar Haneguev recibieron órdenes de no salir de sus viviendas y permanecer en un lugar protegido o en los refugios.